Comprometidos con los objetivos de desarrollo sostenible

Greenalia focaliza su desarrollo en la producción de energía a partir de fuentes renovables respetuosas con el medio ambiente fomentando el respeto por el entorno y la sostenibilidad en el desarrollo de todas sus actividades.

Medio Ambiente

La compañía está plenamente alineada con el pacto internacional firmado en el Acuerdo de Paris el 6 de noviembre de 2016. Consciente de la necesidad de cambio hacia una economía verde, Greenalia está comprometida a promover las energías renovables para conseguir un modelo de generación bajo en carbono, a partir de fuentes limpias, reduciendo así el impacto medioambiental.

La gestión forestal responsable define la línea base sobre la que la compañía desarrolla el negocio forestal. Además, fomentar una mayor transparencia de las actividades forestales de explotación y del proceso de la materia prima en su paso por la industria, controlar las posibles talas ilegales, mantener los hábitats de interés a través de la protección de la fauna y la flora en la gestión forestal, aumentar el valor añadido y el reconocimiento social de los productos forestales y promocionar los productos forestales como productos ecológicos; son los objetivos definidos en la línea base.

La empresa cuenta con las certificaciones de gestión forestal FSC (Forest Stewardship Council) y PEFC (Program for the Endorsement of Forest Certification schemes) lo que garantiza que toda la biomasa que se maneje esté certificada y cumpla estrictamente los criterios de sostenibilidad.

La gestión ambiental de Greenalia se basa en el cumplimiento riguroso y exhaustivo de la normativa vigente para las distintas actividades del grupo. En concreto, en relación a la planta de biomasa de producción de energía eléctrica, en la Autorización Ambiental Integrada (AAI) se establecen las condiciones ambientales necesarias para poder explotar una instalación industrial de este tipo. Su objetivo es evitar, minimizar y controlar la contaminación de la atmósfera, del agua y del suelo, con el fin de alcanzar una elevada protección del medio ambiente en su conjunto.

En este contexto, la AAI establece para cada instalación los valores límites basados en las mejores técnicas disponibles, así como los planes de vigilancia para todos los aspectos ambientales relevantes.

En cuanto a los proyectos eólicos, estos deben pasar un procedimiento de Evaluación Ambiental que finaliza con la formulación de Declaración de Impacto Ambiental o DIA. En dicho estudio, se analiza y contabiliza el uso de recursos naturales y los efectos previsibles directos e indirectos de la actividad.

La DIA establecerá las condiciones y medidas que permitan prevenir, corregir y compensar los efectos adversos sobre el medio ambiente a través de un programa de vigilancia ambiental.